Demanda de agravios por la venta de estupefacientes a un cónyuge

Ley de familia: deberes y derechos maritales

Agravios: daños: daños conyugales

La mayoría de los estados poseen estatutos aprobados que prohíben la venta de licores tóxicos a una persona que está intoxicada o que se sabe que es adicta al alcohol. Estos estatutos se extienden también a la venta de drogas que provocan dependencia a una persona que es conocida por ser adicta a las drogas. Un cónyuge tiene derecho a emprender una demanda bajo estos estatutos, cuya acción es similar a la ley de agravios común por la venta de estupefacientes a un cónyuge.

Una persona que emprende una querella por la venta de estupefacientes a su cónyuge se conoce como el cónyuge perjudicado. La persona a quien han sido vendidos los estupefacientes es el cónyuge incapacitado.

La demanda del cónyuge perjudicado contra un acusado por la venta de estupefacientes es diferente que una acción contra un acusado por agravios que han sido cometidos contra el cónyuge incapacitado. La demanda del cónyuge perjudicado no es una querella derivativa. Incluso si el cónyuge incapacitado consiente la venta o es negligente de forma contributiva, el cónyuge perjudicado tiene derecho a emprender la demanda.

Un acusado que vende estupefacientes a un cónyuge incapacitado es responsable para un cónyuge perjudicado si éste sabía que los estupefacientes serían consumidos por el cónyuge incapacitado de forma que fuera dañino para la salud del cónyuge incapacitado, o si sabía que los estupefacientes no serían empleados con un propósito medicinal, o si sabía que los estupefacientes se usarían para satisfacer la adicción del cónyuge incapacitado. El cónyuge perjudicado no tiene que prohibir la venta. El cónyuge perjudicado sólo necesita demostrar que no dio su consentimiento a la venta y que la venta no se realizó de acuerdo con una prescripción válida. El hecho de que la venta no violaba un estatuto criminal no sirve como defensa.

Un acusado que vende estupefacientes a un cónyuge incapacitado es responsable a un cónyuge perjudicado por el daño que ha provocado en los intereses maritales del cónyuge perjudicado. Estos intereses maritales incluyen una pérdida de los servicios o el apoyo del cónyuge incapacitado. Los intereses maritales incluyen además una pérdida de los afectos y las relaciones sexuales por parte del cónyuge incapacitado. El cónyuge perjudicado también tiene derecho a daños por gastos médicos que puede haber tenido que afrontar por el tratamiento médico del cónyuge incapacitado como resultado de los estupefacientes. El cónyuge perjudicado tiene derecho, además, a cualquier otro gasto que haya acarreado la venta, como por ejemplo los costes de un programa de rehabilitación de adicciones.

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