Res Ipsa Loquitur

¿Qué es res ipsa loquitur?

En una querella por daños personales, un demandante por lo general debe probar que el acusado fue negligente y que su negligencia provocó las lesiones del demandante. Sin embargo, en algunos casos, no existen pruebas directas de negligencia. Por ejemplo, los espectadores que están viendo un partido de baloncesto en una cancha de instituto. Los espectadores están sentados en gradas. Las gradas se derrumban, hiriendo a los espectadores. Los espectadores emprenden una demanda de daños personales contra el instituto, que construyó y era responsable de mantener las gradas. Sin embargo, los espectadores no son capaces de determinar por qué se derrumbaron las gradas. Por esto, los espectadores no pueden probar que el colegio fuera negligente de ninguna forma en particular. En un caso como este, el tribunal puede invocar la doctrina legal de "res ipsa loquitur."

"Res ipsa loquitur" es una frase latina que significa, "el evento habla por si solo." La doctrina legal de res ipsa loquitur libera a un demandante de su obligación de probar cualquier acto específico de negligencia contra la parte acusada. En un caso de res ipsa loquitur, el hecho garantiza una inferencia de negligencia. Un tribunal determinará si la doctrina de res ipsa loquitur se puede aplicar al caso.

¿Qué debe probar un demandante en un caso res ipsa loquitur?

En caso de res ipsa loquitur, el demandante debe probar que:

  1. la lesión podría haberse evitado en el caso de ausencia de negligencia;
  2. la instrumentalidad de la lesión estaba bajo el control exclusivo del acusado; y
  3. el demandante no contribuyó a la lesión por su propia negligencia.

Si el juez en el caso del derrumbamiento de las gradas decide aplicar la doctrina de res ipsa loquitur, entonces los espectadores no tendrían que demostrar ningún acto específico de negligencia por parte del colegio. Simplemente tendrían que demostrar que las gradas no se derrumbaron ordinariamente en ausencia de negligencia, que el colegio tenía control exclusivo de las gradas, y que los espectadores no contribuyeron en derrumbe de las gradas por su propia negligencia. Si los espectadores prueban esos tres elementos, entonces el colegio tendría que probar que no había sido negligente para ganar el caso.

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